Encontrando Coincidencias…

Encontrando Coincidencias…

El martes, nos encontramos desde los distintos lugares donde se lleva a cabo el programa para compartir experiencias y establecer similitudes y diferencias de lo vivido en cada región.
Me tocó compartir el espacio con Magalí, tutora de Mar Del Plata, quien lleva adelante su trabajo en Mar Chiquita; con Florencia, tutora de Los Toldos, General Viamonte; con Noelia tutora de Posadas, Misiones y con Giuliana tutora de Hurlingham.
La charla fue muy enriquecedora porque pudimos darnos cuenta de que algunas cosas que creíamos que sólo nos pasaban a nosotras, también sucedían en los distintos puntos del país y, también, ver las diferencias.
Por ejemplo, Flor nos contó que sus encuentros con las familias son cara a cara, que al conocerse “de vista” tienen otro tipo de acceso a ellas y funcionaba muy bien el vínculo. Además no hicieron talleres grupales presenciales por razones sanitarias y las conversaciones por whatsapp eran privadas (no grupales). En este punto coincidía con Noe y Maga, quien expresó “…no somos las únicas… acá todos se conocen, pero a mí no me conocían, no respondían, empezamos escribir por privado… empezamos a llamar… no era desinterés, había un sólo celular para toda la familia, nos mandaron pocas fotos pero se charló mucho en los encuentros…”
Giuli contó que en su grupo, también mandaban pocas fotos porque lxs responsables de crianza, son además estudiantes universitarios, entonces, estaban interesados en el programa, pero se les dificultaba por la falta de tiempo.
Noe agrega que en sus espacios, no sólo no tienen celulares, o tienen uno por familia, sino que además, no cuentan con Wifi, entonces tienen que utilizar sus datos para todo. Recordó haber mandado un mensaje y que le respondieron “mi mujer no está conmigo”… Y ahí encontramos otra similitud…
En todos los espacios las responsables de crianza eran las madres o abuelas, pero siempre mujeres… salvo algunas excepciones, como lo que cuenta Giuli, que en su grupo hay un papá muy interesado en el programa, pero también, el resto son mujeres.
Por otro lado, conversamos sobre la importancia de la socialización en los talleres. Las que habían podido hacerlos de manera grupal, coincidieron en que “se fue el tiempo… las charlas con las familias, que se animen a contar sus inquietudes e intimidades hizo corto todo tiempo…”
Fue un encuentro muy especial. Poder compartir tantas experiencias nos acercó a la idea de que contar las frustraciones que sentimos y ver que son compartidas, hace que tengamos más ganas de seguir mejorando y no sentirnos solas en este hermoso trabajo.

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